Notas sobre el Proyecto de Presupuesto 2007
| Portada del número 38 |
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas |
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Félix Jiménez (PUCP) (1)
Para comentar el Proyecto de Presupuesto 2007, es importante recordar los problemas que enfrentó la política fiscal en los últimos años. En primer lugar, el dominio de la deuda pública externa en el total (82.9% en el 2006), con un alto riesgo de refinanciamiento (83.7% de los servicios se concentran en los próximos 10 años) y con notables riesgos de mercado, ya que la misma está pactada en diferentes monedas (60% en dólares, 15% en yenes y 15.1% en euros) y 48% de ella está en tasas de interés variables. En segundo lugar, la presión tributaria es baja y el sistema tributario es regresivo: casi el 70% de la recaudación proviene de impuestos indirectos. La base tributaria - número de contribuyentes - es reducida y existen excesivas exoneraciones y ventajas tributarias para ciertos sectores y regiones. Finalmente, por el lado del gasto, la asignación de recursos es de carácter incremental, mantiene las estructuras de gasto de años anteriores, no se priorizan proyectos, y no existe un mecanismo efectivo de vigilancia y control del gasto. Todo ello, en el contexto de una política procíclica que atenta contra la inversión pública. Los actuales proyectos de Presupuesto, de Endeudamiento y de Equilibrio Financiero no enfrentan directamente estos problemas. Por el lado de la deuda, los montos máximos de concertaciones mantienen la estructura del endeudamiento público (predominantemente externo). Se autoriza al gobierno nacional realizar operaciones de endeudamiento externo en más de 70% del monto autorizado el año 2006; mientras que la autorización para operaciones de endeudamiento interno sólo aumenta en 8.1%. Este sesgo no cambia aunque se tomen en cuenta las operaciones de reperfilamiento efectuadas el año pasado. En materia de impuestos, se ha renunciado a la reforma tributaria. Se hubieran disminuido las tasas del ITAN y del ITF para mantenerlos - hasta concluir la reforma tributaria -, sólo como instrumentos de fiscalización y de control de la evasión. Pero se han prorrogado sin cambio alguno, porque se ha renunciado a la aplicación del impuesto a las sobreganancias en la explotación de recursos naturales, así como a la eliminación de las exoneraciones que no cumplen con el objetivo para las que fueron creadas. Además, en lugar de reformar la estructura regresiva de la tributación, el gobierno ha «negociado» con las empresas mineras una «contribución» de 500 millones de soles anuales, renunciando así a la soberanía del Estado. Finalmente, el presupuesto sigue siendo centralista y no se anuncia ningún mecanismo para mejorar la calidad del gasto. El 69.5% del gasto no financiero ni previsional se destina al gobierno nacional, que es ligeramente superior al del año 2006 (68.6%). Nótese, además, que los gastos corrientes del gobierno central alcanzan el 68.2% del total. De otro lado, aunque hay un cambio importante en la distribución de los gastos de capital (45% para el gobierno central y 55% para los gobiernos regionales y locales), los montos no son significativos. Se pasa de 3.0% del PBI al 3.4% del PBI. Con un incremento de 0.4% - dado el enorme déficit de infraestructura vial, educativa y sanitaria del país -, no se puede hablar de un shock de inversiones. El país sabe que la inversión pública disminuyó sistemáticamente con la aplicación de políticas fiscales procíclicas (que el actual gobierno mantiene), afectando gravemente la calidad de vida de la población.
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