Hoy por ti… ¿mañana por mi? Las transferencias intergeneracionales y su efecto restrictivo sobre el ahorro provisional en Perú
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En la actualidad, la población peruana llega a la vejez sin aportes a los sistemas formales de previsión social y con niveles de ahorro claramente insuficientes. Ante esta situación, las transferencias intergeneracionales de hijos a padres constituyen una fuente importante de ingresos para los adultos mayores. Sin embargo, el proceso de envejecimiento poblacional por el que viene atravesando el Perú está generando una creciente proporción de adultos mayores que deberá ser sostenida por una población activa cada vez menor Hacia el año 2045, la población con más de 60 años llegará a representar el 20% de la población total cuando en el año 2000 su participación era tan sólo de 7%. Estos cambios en la estructura etaria del país generarán una mayor carga social que deberá ser asumida por generaciones jóvenes cada vez mas pequeñas.
La pregunta que surge ante esta situación es hasta qué punto el soporte que los hijos brindan a sus padres compromete su propia seguridad previsional y resta recursos para garantizar su propia supervivencia. Usando datos de cinco rondas de la Encuesta Nacional de Niveles de Vida (ENNIV 1985 -86, 1991, 1994, 1997 y 2000), los autores exploran el efecto de las transferencias intergeneracionales sobre tres mecanismos previsionales: el ahorro monetario, la acumulación de activos y las contribuciones a sistemas previsionales formales
En general, se encontró que la reducción en el ingreso laboral que enfrentan los hogares encabezados por adultos mayores son compensadas tanto por un incremento de los ingresos por pensiones como por una mayor importancia de las transferencias intergeneracionales. De hecho, las transferencias familiares pasan a tener un rol tan o más importante que el de los sistemas previsionales formales en el Perú. Los resultados muestran que cerca de la mitad de los hogares con jefes mayores de 65 años se encuentran recibiendo transferencias familiares. Asimismo, tanto en áreas urbanas como rurales, las transferencias familiares representan cerca del 10% del ingreso total de los hogares con jefes mayores.
Otro hallazgo del estudio muestra una correlación negativa entre la decisión de transferir recursos desde el hogar hacia otros hogares y las decisiones de ahorro, afiliación y acumulación de activos de los hogares. En particular, se encontró que el gasto en transferencias tiene un efecto más restrictivo sobre el ahorro monetario de los hogares con jefes alrededor de los 32 años. Esto sugiere que el gasto por transferencias es particularmente restrictivo durante los años de juventud, cuando los hogares tienen mayores ingresos laborales y capacidad de ahorro.
Dados los escasos niveles de cobertura de los sistemas previsionales formales, los resultados de afiliación sólo se obtuvieron para el área urbana. La evidencia indica que las transferencias familiares tienen un impacto negativo sobre los aportes a los sistema de previsión formal, siendo este efecto más restrictivo cuando el jefe de hogar está cerca de los 32 años y aún más grave cuando éste pasa los 50 años de edad.
Finalmente, se calcula un índice de activos (que incluye las características de la vivienda, los bienes durables del hogar y sus activos productivos). Los resultados sugieren que el gasto en transferencias también tiene un efecto restrictivo sobre la acumulación de activos. Este efecto es robusto en las estimaciones a nivel nacional así como también en las que se realizan según el área de residencia.
En la medida en que las transferencias restringen la capacidad de los hogares jóvenes de acumular recursos previsionales formales (aportes a fondos de pensiones) o informales (ahorro monetario y/o acumulación de activos), la seguridad previsional de esta población se ve amenazada. En un futuro no tan lejano, una mayor proporción de jóvenes en la sociedad tendrá que colaborar para el sostenimiento de una mayor proporción de adultos mayores que llegan a su vejez con ahorros previsionales sumamente restringidos.
Si la proporción de adultos crece más rápido que la economía misma, es urgente que se favorezca e incentive la complementariedad entre los sistemas formales e informales coexistentes en la actualidad. Asimismo, en un contexto futuro en el que menos jóvenes deben ayudar a sostener a una creciente proporción de adultos mayores, es fundamental que la sociedad invierta hoy para tener jóvenes más productivos en el futuro.
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