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Violencia contra la mujer: Patrones de víctimas y tipología de agresores

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Resumen del informe final: 
 
La presente investigación, ganadora del Concurso Anual de Investigación CIES 2017,  se encuentra en actual desarrollo. El informe final será publicado en los próximos meses.
 
 
A continuación acceda a los PRODUCTOS INTERMEDIOS de este proyecto de investigación, camino a su informe final: 
Motivación
La investigación y las políticas sobre violencia contra las mujeres tienen dos grandes problemas. En primer lugar, la investigación en la materia ha creado una imagen homogénea de la víctima. Representadas a partir de datos promedio que, estadísticamente representan a muy pocas mujeres, esta imagen rígida ahonda en lugares comunes y obvia la existencia de subgrupos de víctimas (patrones) que se diferencian entre sí, no por el tipo de violencia sufrida, sino por la severidad, duración de la violencia de la que son objeto e independencia de la mujer. En segundo lugar, una homogenización similar se ha dado respecto de los hombres agresores. Se han alimentado y reproducido estereotipos que poco han aportado a la identificación de sub grupos de agresores (tipologías) diferenciados por características demográficas, pero también por severidad de la violencia ejercida, psicopatologías y desórdenes de personalidad. La presencia de estos dos problemas no es propia del Perú, país latinoamericano con una de las mayores tasas de violencia contra las mujeres (Bott, Guedes, Goodwin, & Adams, 2014). Se extiende a la región latinoamericana.
Objetivo principal, problema de investigación, hipótesis y vinculación a la política pública
Objetivo principal
Esta propuesta tiene dos objetivos: (1) identificar patrones de víctimas construidos en base a la severidad, duración de la violencia e independencia de la mujer (se usará la ENDES) y (2) construir una tipología de agresores en base a la severidad de la violencia, la generalidad de la violencia (dirigida a la pareja u otras personas) y a psicopatologías y desórdenes de personalidad (se empleará fuente primaria) (se recogerá información de condenados por delitos donde se ejerció violencia contra la mujer y grupos de control). Se usa patrón para mujeres víctimas en lugar de tipología, porque mientras que la segunda alude a características psicológicas, la primera no lo hace, debido a que se ha descartado que exista un perfil psicológico de la mujer víctima (algo que generaría el efecto de culpar a las mujeres por la violencia que sufren).
 
Problema de investigación
La homogenización de la imagen de la víctima deriva en gran parte del uso de datos promedio que, si bien han servido para graficar la violencia, han hecho rígida su lectura. Según la ENDES (2016), 7 de cada 10 mujeres en situación de pareja la han sufrido alguna vez en su vida. Estos datos brindan una mirada de quiénes sufren cada forma de violencia, pero no de qué sub grupos de mujeres sufren sistemáticamente más una forma que otra, o cuáles de estos sub grupos están más afectados por una violencia más severa o más prolongada. Todo esto quebraría la noción que, en promedio, el 64% de mujeres alguna vez fue víctima de violencia psicológica, el 32% de violencia sexual y el 6,6% de violencia sexual de parte de su pareja (ENDES, 2016). Aunque la ENDES muestra diferencias menores de la prevalencia de violencia por nivel socioeconómico, este ángulo de análisis es poco orientador. No es la prevalencia de violencia la que se relaciona con el nivel socioeconómico, sino los patrones de víctimas. Estos se relacionan (inversamente) con el nivel socioeconómico (Bender & Roberts, 2007).
 
Situación similar se da respecto a los agresores. No existen estudios serios sobre hombres agresores en el Perú. Indirectamente a través de la ENDES, los resultados de Díaz y Miranda (2010) muestran que las características de ellos (edad, educación, consumo de alcohol y bajos ingresos) son tan o más importantes que las de ellas al predecir la violencia de pareja.
 
Hipótesis
Nuestras hipótesis reposan en las premisas anteriores. De un lado, existen diferentes patrones de victimización de mujeres que esconden una realidad heterogénea respecto de la severidad, duración de la violencia y el grado de independencia de la mujer. Del otro lado, el agresor tampoco calza en un único perfil, sino que se diferencia en función de la severidad de la violencia ejercida, la generalidad de la misma, y la existencia de psicopatologías y desórdenes de personalidad en los agresores.
 
Vinculación a política pública
Esta propuesta se relaciona con diversos instrumentos de política. A nivel nacional, se vincula con el Plan Nacional contra la Violencia de Género 2016-2021, la Ley 30364 para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar, la Ley 28983 de Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres, el Plan Nacional de Igualdad de Género 2012-2017, así como el Programa Presupuestal 030 (Lucha contra la Violencia Familiar), la Ley 29819 que creó el delito autónomo de feminicidio, entre otros.