Comentario de la autora tras presentación ante gremios y la prensa.
La conferencia de prensa en la que se presentó el estudio, realizada a fines de octubre del 2009, fue el punto de partida de un interés de la prensa, que resultó mayor a lo esperado. Diversos medios de comunicación buscaron hacer reportajes o entrevistas, algunas a profundidad, que apuntaban a resumir los principales hallazgos el estudio.
A grandes rasgos, podemos decir que uno de los principales descubrimientos que nos ha dejado esta ronda en los medios de comunicación es la falta de conocimiento respecto a cómo funciona el sistema de transporte público en la ciudad. En todos los lugares en los que fuimos entrevistados, los periodistas se sorprendían e indignaban cuando se les explicaba cómo funciona este sistema, quiénes asumen responsabilidades y quiénes no. Resultaba ser una sorpresa, algo de lo que no tenían conocimiento alguno.
Esto es significativo si tomamos en cuenta que son los periodistas quienes constantemente emiten juicios de opinión respecto al transporte público limeño y la actuación de los choferes que en él participan. Es decir, la sensación que nos queda es que los periodistas han juzgado a los choferes durante mucho tiempo sin preocuparse por averiguar cómo es su trabajo, cuál es la forma de funcionamiento del transporte público en esta ciudad. Por eso, precisamente, esta investigación ha sido para ellos sorprendente por sus hallazgos, quizá por eso les ha llamado tanto la atención.
Por otro lado, si bien es cierto ha sido importante el dar a conocer la investigación en diferentes espacios (radio, prensa escrita, televisión), también es cierto que éste es un tema que suele generar bastante conflicto. En general, respecto al tránsito y transporte de la ciudad, los limeños consideran que es uno de los principales problemas, que es caótico, no funciona, y culpan a los choferes de transporte público como los grandes responsables. Esta investigación busca ir más allá de eso, busca entender el funcionamiento real de todo el sistema, intentando explicar por qué los choferes manejan de la forma en la que lo hacen, fuera de explicaciones del tipo “son unos salvajes”. Esto ha sido difícil de argumentar en algunas entrevistas, en las que los periodistas se cerraron en su crítica hacia el manejo de los choferes, lo que les impedía ver el panorama de forma más amplia. Se centraban en el chofer como actor, y no veían el sistema total, en el que confluyen diversos actores, y en el que el Estado es un actor clave y principal.
Esto se reflejó también en las entrevistas en radio, en las que había llamadas del público. Fueron pocos los radioescuchas que llamaron a hacer comentarios que reflejaban que entendían el problema estructural frente al que estamos, y más bien daban opiniones o hacían reclamos que demostraban que no se veía el problema como algo institucional, sino como responsabilidad de unos cuantos actores (choferes, cobradores). Además, muchos exigen arreglar casos puntuales (“en la esquina de mi casa no hay paradero”, “en determinada avenida no hay policías”), pero no apuntan a la búsqueda de soluciones que supongan una reforma total del sistema, que es lo necesario.

