![]() | CONTENIDO 1. Introducción 2. Modelo conceptual 3. La base de datos 4. El método econométrico y la estrategia de estimación 4.1 La ecuación del estado de la salud 4.2 El modelo de elección del sector laboral 4.3 La ecuación de salarios 5. Los resultados econométricos 5.1 Las ecuaciones sobre el estado de la salud: un modelo Tobit de dos límites 5.2 Efectos del capital humano sobre la morbilidad auto-reportada 5.3 Instrumentando diferentes indicadores de salud en la ecuación de salarios 6. Comentarios y observaciones finales 7. Referencias | Autor: Edmundo Murrugarra
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Introducción
La conexión empírica entre las inversiones en educación y los salarios ha sido extensamente analizada, tanto en países desarrollados como en desarrollo. En contraste, los retornos a la inversión en salud en el mercado laboral han sido mucho menos estudiados, aunque la conexión conceptual ha estado largamente presente en la literatura acerca del desarrollo, por ejemplo, a través de la idea de salarios de eficiencia.1 Las razones de esto radican en dificultades tanto conceptuales como técnicas, así como también en la falta de bases de datos que incluyan tanto variables de salud como medidas de salarios y productividad.
En términos conceptuales, la dificultad se asocia al carácter multi-dimensional de la salud. Como se indica en la figura 1, la salud puede representarse por la capacidad de desarrollar actividades regulares, o la escasa inclinación a enfermarse, entre otras. Lo más importante es que, el nivel de correlación entre cada una de ellas está lejos de ser perfecto. No son pues diferentes indicadores de lo mismo, sino diferentes dimensiones de la salud. En tal sentido, la pregunta es cuál es la dimensión de la salud que se conecta más o mejor con la productividad de los individuos.
La dificultad técnica se asocia a la doble direccionalidad de la relación. Individuos más saludables tenderían a ser más productivos ya sea en el trabajo o en la escuela, y,consecuentemente, terminarían obteniendo salarios más altos en el mercado laboral. Pero individuos más ricos también tenderían a ser más saludables, ya sea porque poseen mayores recursos para ser destinados a la salud o porque tienen un mayor conocimiento acerca de las consecuencias de sus elecciones de consumo y del comportamiento de su propia salud. Esta doble direccionalidad de la relación entre salud e ingresos laborales dificulta la inferencia del impacto de intervenciones de política destinadas a mejorar la salud sobre los ingresos de los individuos.
Siendo importante, existen métodos econométricos que permiten resolver el problema técnico. La situación más grave se da con las limitaciones de información acerca de la salud de los individuos, especialmente considerando el carácter multi-dimensional de la misma. Medidas adecuadas del estado de salud de los individuos son generalmente escasas en países en desarrollo, especialmente para adultos, y en encuestas que también incluyan información de ingresos y gastos (Ferrer, 2000). En general, indicadores objetivos de estados de salud, tales como medidas antropométricas, son preferidos por los investigadores al estimar los retornos sobre la salud. No obstante, las encuestas peruanas incluyen esta información sólo para niños menores de 5 años de edad. Para los adultos, los indicadores más comúnmente disponibles en países en desarrollo son los relacionados a la morbilidad autoreportada, ya sea en días de enfermedad o en días de incapacidad a lo largo de un período de referencia. Bajo estas circunstancias, la mayoría de estudios empíricos tienden a usar medidas de incapacidad dado que son menos argumentables en forma subjetiva y, en este sentido, preferibles para estudiar los retornos (ver Schultz y Tansel, 1997).
El presente estudio se centra precisamente en la comparación de los efectos de la salud - medida a través de los días de enfermedad y de incapacidad reportados por los varones adultos para las cuatro semanas previas al día de la encuesta- sobre el ingreso promedio por hora que obtienen los asalariados y los trabajadores independientes en el Perú urbano. La contribución de esta investigación está basada en cuánto pueden enseñarnos los resultados de las dos medidas de salud acerca de la naturaleza del sesgo reportado que usualmente se asocia a ellas y acerca del valor de medidas objetivas de salud. La base de datos utilizada proviene de la Encuesta Nacional sobre Medición de Niveles de Vida (ENNIV) para 1994.
En primer lugar, en este documento se analizan los determinantes de los estados de salud, usando los dos indicadores de morbilidad mencionados y evaluando las diferencias asociadas al nivel de subjetividad respecto de cada uno. En segundo lugar, se analiza la naturaleza de la interacción entre los dos tipos clásicos de capital humano, educación y salud, en la ecuación de salarios.
En tercer lugar, se examinan las diferencias en los retornos estimados a la salud, usando los dos indicadores de morbilidad a través de diferentes submuestras distinguidas por género, edad, localización en la distribución de salarios y tipo de empleador (público/privado) y empleo (asalariado/independiente). El documento está organizado de la siguiente manera. En la sección 2 se describe el modelo usado para derivar las ecuaciones de salarios y salud. En la sección 3 se discute la naturaleza de la data en la ENNIV de 1994, centrándose en las comparaciones entre las dos medidas de morbilidad. En la sección 4 se describe el modelo econométrico usado para estimar ambas ecuaciones y se discute la estrategia seguida para superar los problemas usuales que surgen en este tipo de estimación. La sección 5 presenta los resultados del modelo básico de enfermedad e incapacidad, así como también las diferencias que resultan de utilizar submuestras interesantes. Finalmente, la sección 6 incluye un resumen de las comparaciones y algunas observaciones finales.
En términos conceptuales, la dificultad se asocia al carácter multi-dimensional de la salud. Como se indica en la figura 1, la salud puede representarse por la capacidad de desarrollar actividades regulares, o la escasa inclinación a enfermarse, entre otras. Lo más importante es que, el nivel de correlación entre cada una de ellas está lejos de ser perfecto. No son pues diferentes indicadores de lo mismo, sino diferentes dimensiones de la salud. En tal sentido, la pregunta es cuál es la dimensión de la salud que se conecta más o mejor con la productividad de los individuos.
La dificultad técnica se asocia a la doble direccionalidad de la relación. Individuos más saludables tenderían a ser más productivos ya sea en el trabajo o en la escuela, y,consecuentemente, terminarían obteniendo salarios más altos en el mercado laboral. Pero individuos más ricos también tenderían a ser más saludables, ya sea porque poseen mayores recursos para ser destinados a la salud o porque tienen un mayor conocimiento acerca de las consecuencias de sus elecciones de consumo y del comportamiento de su propia salud. Esta doble direccionalidad de la relación entre salud e ingresos laborales dificulta la inferencia del impacto de intervenciones de política destinadas a mejorar la salud sobre los ingresos de los individuos.
Siendo importante, existen métodos econométricos que permiten resolver el problema técnico. La situación más grave se da con las limitaciones de información acerca de la salud de los individuos, especialmente considerando el carácter multi-dimensional de la misma. Medidas adecuadas del estado de salud de los individuos son generalmente escasas en países en desarrollo, especialmente para adultos, y en encuestas que también incluyan información de ingresos y gastos (Ferrer, 2000). En general, indicadores objetivos de estados de salud, tales como medidas antropométricas, son preferidos por los investigadores al estimar los retornos sobre la salud. No obstante, las encuestas peruanas incluyen esta información sólo para niños menores de 5 años de edad. Para los adultos, los indicadores más comúnmente disponibles en países en desarrollo son los relacionados a la morbilidad autoreportada, ya sea en días de enfermedad o en días de incapacidad a lo largo de un período de referencia. Bajo estas circunstancias, la mayoría de estudios empíricos tienden a usar medidas de incapacidad dado que son menos argumentables en forma subjetiva y, en este sentido, preferibles para estudiar los retornos (ver Schultz y Tansel, 1997).
El presente estudio se centra precisamente en la comparación de los efectos de la salud - medida a través de los días de enfermedad y de incapacidad reportados por los varones adultos para las cuatro semanas previas al día de la encuesta- sobre el ingreso promedio por hora que obtienen los asalariados y los trabajadores independientes en el Perú urbano. La contribución de esta investigación está basada en cuánto pueden enseñarnos los resultados de las dos medidas de salud acerca de la naturaleza del sesgo reportado que usualmente se asocia a ellas y acerca del valor de medidas objetivas de salud. La base de datos utilizada proviene de la Encuesta Nacional sobre Medición de Niveles de Vida (ENNIV) para 1994.
En primer lugar, en este documento se analizan los determinantes de los estados de salud, usando los dos indicadores de morbilidad mencionados y evaluando las diferencias asociadas al nivel de subjetividad respecto de cada uno. En segundo lugar, se analiza la naturaleza de la interacción entre los dos tipos clásicos de capital humano, educación y salud, en la ecuación de salarios.
En tercer lugar, se examinan las diferencias en los retornos estimados a la salud, usando los dos indicadores de morbilidad a través de diferentes submuestras distinguidas por género, edad, localización en la distribución de salarios y tipo de empleador (público/privado) y empleo (asalariado/independiente). El documento está organizado de la siguiente manera. En la sección 2 se describe el modelo usado para derivar las ecuaciones de salarios y salud. En la sección 3 se discute la naturaleza de la data en la ENNIV de 1994, centrándose en las comparaciones entre las dos medidas de morbilidad. En la sección 4 se describe el modelo econométrico usado para estimar ambas ecuaciones y se discute la estrategia seguida para superar los problemas usuales que surgen en este tipo de estimación. La sección 5 presenta los resultados del modelo básico de enfermedad e incapacidad, así como también las diferencias que resultan de utilizar submuestras interesantes. Finalmente, la sección 6 incluye un resumen de las comparaciones y algunas observaciones finales.
