Desafíos del próximo gobierno
| Portada del Nº 35 |
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas |
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Desafíos del próximo gobierno: Innovación Institucional y Planeamiento Estratégico Esteban Hnyilicza, Ph.D. (CIE—USMP)
La implementación del Centro de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) se encuentra en la agenda del nuevo gobierno. Lo que distingue el planeamiento estratégico de otras formas de planeamiento es la noción de estrategia. Una estrategia permite traducir una visión de futuro a acciones concretas, articulando su proyección sobre la realidad. El planeamiento estratégico involucra reexaminar, redefinir y reorientar la razón de ser de la entidad bajo análisis. Su punto de partida, en el caso del sector público en su conjunto, es el cuestionamiento y rediseño permanente del papel del Estado en la economía, vale decir tener una actitud orientada hacia la innovación.
Las innovaciones que promueven la competitividad no están limitadas a la esfera de la ciencia y tecnología, sino que abarcan un espectro amplio de matices organizacionales e institucionales. Las estrategias para promover el crecimiento y el empleo deberán crear sistemas de incentivos para alcanzar ventajas competitivas derivadas del conocimiento y el aprendizaje. Esto implica alejarse de patrones de especialización sustentados en ventajas comparativas basadas en los recursos naturales. Las barreras que impiden llevar a la práctica esta transición, por obstruir el crecimiento de la inversión y de la productividad; deben ser consideradas como parte esencial del proceso de planeamiento estratégico. Estos obstáculos se evidencian en el funcionamiento inadecuado de los mecanismos de cooperación y de coordinación al interior de las redes de agentes públicos y privados. Las soluciones a estas fallas de coordinación y cooperación abarcan una amplia gama de relaciones innovadoras de sustitución y complementariedad entre agentes públicos y privados. Esbozar estas innovaciones constituye el primer paso del planeamiento estratégico. Destacan entre estas nuevas estructuras, distintas variantes de asociatividad empresarial, y diversas modalidades de interconexión entre cadenas globales de valor y redes empresariales de producción localizada. Por ejemplo, los éxitos que Chile ha alcanzado en el upgrading productivo de la agro-industria y en la creación de eslabonamientos verticales y horizontales en los clusters mineros, han sido fruto de innovaciones institucionales y organizacionales que permitieron rectificar las fallas de coordinación y cooperación. El desarrollo de capacidades para: 1) construir competencias tecnológicas locales, 2) reorganizar la producción, 3) asegurarse de suministros de materia prima de buena calidad y 4) difundir nuevos conocimientos a través de las redes de producción; requirió un proceso de construir nuevos mecanismos institucionales y de reconfigurar las relaciones entre empresas, el Estado y las asociaciones gremiales. Según la agridulce y certera frase de Julio Cotler, los peruanos estamos condenados a ser optimistas. Deberemos depositar nuestra confianza, una vez más, en la capacidad del Estado de impulsar y no entorpecer el desarrollo económico. El planeamiento no debe ser un proceso tedioso y letárgico, restringido a confeccionar un conglomerado de formularios y matrices computarizadas. Como en las esferas corporativas, un sistema nacional de planeamiento estratégico sin clara visión innovadora se convertirá en suelo estéril, papel inerte y letra muerta.
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