¿Cómo mejorar nuestra competitividad e integración con la economia mundial?
| Portada del Número 31 |
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas |
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Autor: Mercedes Araoz
En cuanto a la agenda de competitividad, en primer lugar se debe ser fortalecer el Consejo Nacional de Competitividad (CNC), y establecer vínculos directos con el Acuerdo Nacional, ente director de las políticas de desarrollo y el CEPLAN, ente de planeamiento. Ello debe ser complementado con una mayor predictibilidad de las decisiones del Poder Judicial; reduciendo y seleccionando las causas que lleguen a las instancias superiores, la Corte Suprema y el Tribunal Constitucional. De esta manera se reducirá la arbitrariedad de las decisiones a través de las distintas cortes y regiones. Asimismo, se requiere fortalecer la transparencia en la gestión pública y, progresivamente, introducir una gestión basada en resultados y rendición de cuentas, la que debe ser acompañada por una reforma en la carrera pública. Continuando con la agenda de competitividad, es necesario promover la articulación empresarial para lo cual se requiere articular políticas de desarrollo de proyectos coordinados (clusters) y cadenas productivas. Es necesario identificar los clusters existentes y potenciales y diseñar un sistema de seguimiento. Se debe identificar una línea de base para evaluar los resultados de las políticas implementadas y las acciones que se requieren para fortalecer su desarrollo. Un tercer factor para aumentar la competitividad es necesario promover una cultura de innovación y desarrollo tecnológico. Se debe emprender un programa al más alto nivel, con la Presidencia de la República, para apoyar la inversión en ciencia, tecnología e innovación (CTI) y la integración con redes tecnológicas del mundo y con el sector empresarial. Asimismo es necesario aumentar los recursos del Estado para CTI y mejorar la asignación de los recursos existentes, y apoyar los emprendimientos innovadores a través de fondos concursables con una clara orientación hacia el aumento de la competitividad. En cuanto al diseño de una política comercial y negociadora, se requiere tener en cuenta la conducta esperada de los mercados y desarrollar una oferta exportable sobre la base de conglomerados empresariales claramente identificados. También es importante reorganizar el Estado en materia de promoción comercial, con un sistema de coordinación interinstitucional que facilite y preste servicios al comercio. Este esfuerzo debe ir acompañado por un programa unilateral de reducción en el nivel y la dispersión de los aranceles, ligada a la estrategia negociadora global. Adicionalmente, se requiere una significativa mejora en la infraestructura del país, una mayor flexibilidad en el mercado laboral, la reducción de la informalidad y menor burocracia en el Estado. Finalmente, se debe tener presente que el objetivo final de las políticas económicas e institucionales para el desarrollo de la competitividad es aumentar la productividad de la economía. Con ello, deben buscar el crecimiento del ingreso real de la población, lo que permitirá superar paulatinamente la pobreza. [1] El presente artículo está basado en el documento “Regulación y participación del sector privado en servicios públicos e infraestructura del transporte” realizado en el marco del Proyecto Perú 2006. El proyecto cuenta con la participación del Acuerdo Nacional, la Asociación Civil Transparencia, el CIES, el Instituto de Defensa Legal, el JNE y Propuesta Ciudadana. El objetivo del proyecto es elevar el nivel del debate electoral de las próximas elecciones. Próximamente podrá descargar la versión completa de este estudio en: |

El Perú es una economía en crecimiento que se está integrando al mundo. El aumento de a más de 16 mil millones de dólares es significativo, aunque aún insuficiente, y todavía se depende en un 71% de los productos primarios. Por otro lado, nuestra competitividad es baja; ocupando el puesto 77 de competitividad global en el mundo, lo cual pone límites al crecimiento. Frente a estas oportunidades y limitaciones es necesaria una estrategia de dos componentes: desarrollar una agenda interna de competitividad y fortalecer nuestra estrategia comercial y negociadora.