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Autores: Iván Montes, Andrés Apaza (UCSP)
“Cada escuela tendría que ver con total independencia, sin necesidad de ninguna coordinación con el sistema educativo nacional, sus contenidos curriculares”. Tal fue la propuesta de un grupo de directores de colegios públicos de Arequipa, Camaná e Islay, con respecto a la descentralización educativa. Esta postura por un lado plantea una gran insatisfacción con respecto al centralismo de nuestro sistema, pero a la vez, una visión marcadamente localista que de alguna manera podría atentar contra la unidad del sistema e incluso contra la calidad educativa.
Este es uno de los resultados de un estudio realizado luego de realizar 202 encuestas a directores y subdirectores, y aplicar cinco focus group. Esta investigación se propuso como objetivos explorar las actitudes, expectativas y las percepciones de los encuestados sobre la descentralización de la educación. De todos modos habría que tener en cuenta que el estudio presenta la perspectiva de solo uno de los actores involucrados – los directores – y de un ámbito reducido por lo que sería necesario ampliar el estudio a otros ámbitos geográfico-políticos del país.
También, este estudio muestra una predisposición favorable hacia la descentralización y, paradójicamente, un amplio desconocimiento de lo que implicaría este proceso. Tanto así, que se asocia más la descentralización con la libertad funcionaria (trámites, normas, documentos, entre otros) con respecto al poder central y no tanto a poder brindar una educación de calidad y ajustada a la cultura de la localidad. Tal contradicción se evidencia en el hecho que los directores señalaron que la descentralización les daría más autonomía pedagógica pero que los desafíos que la descentralización les plantearía serían sobre todo administrativos.
Asimismo, se encontraron altas expectativas con respecto a las autonomías administrativas y pedagógicas y a la mayor participación de la sociedad civil en las escuelas. En contraste los directores son pesimistas en cuanto a la injerencia del poder político en el manejo del sistema, la burocracia y los estilos poco profesionales que han venido caracterizando la conducción del sistema. Pesimismo que estaría influyendo en el desgano y el escaso interés de los directores ante las actuales reformas.
Con respecto a la delimitación de las atribuciones se manifestó, con insistencia, que la escuela tendría que demandar a la sociedad civil organizada el tipo de ayuda y colaboración que necesita y no al revés. Por otro lado, los directores consideran que las facultades de educación, los colegios profesionales, la Iglesia Católica y las APAFA son los órganos que deberían tener injerencia en los procesos de descentralización pedagógica, no así tanto los municipios, las juntas vecinales, el sector empresarial y las Fuerzas Armadas.
El presente estudio apunta hacia diversas recomendaciones, siendo una de las más importantes ofrecer a las comunidades educativas, así como a las entidades de formación docente y ONG, marcos normativos para la diversificación curricular. Es preciso además que se ofrezcan estrategias para no caer en el localismo o en la nivelación hacia abajo (expectativas menos ambiciosas para los niños pobres). Esto tendría que enmarcarse en una política nacional de estándares de rendimiento que explicite con claridad las metas comunes e inaplazables que tendrían que alcanzar los alumnos peruanos, independientemente de su localidad.
Puede acceder al documento completo en: http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/pbc0305.pdf
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