El Presupuesto como Instrumento de Gestión Fiscal
| Portada del número 18 |
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas |
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Autor: Javier Kapsoli
Este artículo aspira a ir más allá de los simples denuestos o loas de los aspectos cuantitativos del presupuesto. Más allá de las cifras, esta nota intenta explicar como se utiliza el presupuesto como instrumento de gestión de la política fiscal y como expresión de un programa macroeconómico más ambicioso. Tal programa es conocido como Marco Macroeconómico Multianual (MMM), el cual es actualizado cada año por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) Para empezar debemos recordar que el Presupuesto no es otra cosa que la expresión concreta del programa de políticas expresado en el MMM. Este marco es, a su vez, un producto derivado de la Ley de Responsabilidad y Transparencia Fiscal cuyo principio general establece la necesidad de “asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas a través de la consecución de equilibrio o superávit fiscal en el mediano plazo”. ¿Qué significa esto? Sostenibilidad fiscal significa, en pocas palabras, que el manejo de las finanzas públicas genere los ahorros suficientes para honrar los pasivos del país. Pasivos que, a la fecha, se arrastran en forma significativa. En efecto, en toda la historia contemporánea de las finanzas públicas del Perú, el país solo ha generado superávit fiscal en el año 1997. Todos los demás años, nuestro país no ha podido cubrir sus gastos, cayendo en déficit fiscal. Este déficit se acumula en el tiempo y genera un stock de deuda que hoy es sumamente elevado. Al tercer trimestre del presente año, la deuda era un 44,1% del PBI, porcentaje que es el indicador más utilizado de solvencia fiscal. Más aún, los organismos multilaterales como el FMI consideran que 50 % indica proximidad a una situación severa de fragilidad fiscal. En este contexto, la dirección fundamental de la política fiscal debe ser reducir la vulnerabilidad de la economía a través de la reducción de los requerimientos de endeudamiento y esto – como es bien sabido – solo se consigue a través de la disminución del déficit fiscal. Esta política se está llevando a cabo con marcado éxito. El déficit fiscal se ha reducido de forma importante, de 2.5% en el año 2001 a 1.4% en presente año y el proyecto de presupuesto contiene como supuesto que el déficit se reducirá a 1% del PBI. Esta trayectoria llevaría la razón deuda – PBI hasta 40% para el año 2007 según las proyecciones del MMM 2005-2007. De estas premisas debe entenderse que el presupuesto no es otra cosa que la solución de un problema económico de optimización del bienestar sujeto no solo a las restricciones de balance fiscal de corto plazo, sino principalmente de la sostenibilidad fiscal de mediano plazo. No es pues justificable que se demanden recursos adicionales sin explicar claramente de donde se obtendrán los correspondientes ingresos. En este escenario, debe quedar claro que mayor gasto es equivalente a mayor endeudamiento, que se añade a la ya abultada deuda pública, y que no es más que trasladar la responsabilidad de nuestra falta de capacidad para administrar las actuales restricciones de ingresos, a las futuras generaciones de peruanos, que son quienes pagarán los títulos de deuda que hoy colocamos con el objeto de financiar nuestro déficit. |

Como es tradicional los fines de año, el tema principal de la prensa y los analistas especializados en temas económicos ha sido la discusión sobre el Presupuesto General de la República. En efecto, entre demandas y contrademandas aconteció el reciente debate de esta importante ley en el pleno del Congreso.