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¿Qué tiene de "básica" la renta básica?

 
  Portada del Nº 39
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas

José Távara (PUCP)  (1)

Lo único que tiene de básica es que genera enormes confusiones sobre conceptos básicos. Se afirma que sólo deben cobrarnos por “lo que realmente consumimos”. Con esta lógica, podría prohibirse el cobro de rentas mensuales en la TV por cable, obligando a las empresas a medir y facturar sólo los segundos que tenemos encendido el televisor.

Los proyectos de eliminar la renta básica y establecer la facturación al segundo, ignoran que los costos de la telefonía fija son - en su mayor parte - costos fijos; es decir, no dependen del número de llamadas ni de su tiempo de duración. A la empresa le cuesta prácticamente lo mismo que uno hable 5 segundos o 5 horas. Igual en la TV por cable.

Cuando una empresa es bien regulada y opera eficientemente, sus ingresos deben cubrir todos sus costos. ¿Cómo determinar las tarifas? Una opción es dividir el costo total entre el número de líneas, y calcular como un promedio cuánto tendría que pagar cada abonado. Esta es precisamente la “tarifa plana”: el abonado paga una renta fija mensual, no importa si usa poco o mucho el teléfono. El problema es que este promedio puede ser atractivo para los usuarios que usan mucho el servicio (por ejemplo las empresas comerciales, grandes y pequeñas) pero a la vez muy elevado para familias pobres, generando exclusión.

Otra opción es dividir el costo total de la empresa entre el número total de segundos de tráfico en la red telefónica. Hallamos así una tarifa promedio por segundo, que es la que tendrían que pagar todos los usuarios. Pero hemos visto que el costo del servicio no depende de la duración de las llamadas. El costo del segundo o minuto adicional es casi igual a cero. Por tanto, al fijarse una tarifa igual al costo medio por segundo, se penaliza y desincentiva el consumo, lo cual genera ineficiencias que afectan a toda la economía.

La solución es ofrecer diversos planes, que respondan a las necesidades de los distintos tipos de usuarios, con tarifas que tengan ambos componentes, es decir un componente fijo o renta mensual, y una tarifa por minuto o segundo. Los usuarios que usan poco el teléfono, preferirán planes con rentas mensuales reducidas, aunque tengan tarifas más altas por segundo. Por el contrario, los usuarios que usan más el teléfono preferirán rentas mensuales más altas, a cambio de tarifas por minuto más bajas, o mejor aún una tarifa plana. 

Esta es la solución contemplada en el esquema de regulación vigente, que incluye un mecanismo de reducción sostenida en las tarifas promedio. La eliminación de la renta básica distorsiona este esquema,  forzando un incremento de las tarifas por minuto en más de cinco veces. La pérdida de bienestar para los usuarios sería de 65 millones de dólares.

El debate también ha puesto en cuestión el principio de la separación de poderes y la importancia de los contrapesos en la organización del Estado. Pero este es un tema para otro artículo.

 

[1] El autor es Profesor del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP)

 

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