El Sistema Privado de Pensiones en el Perú: ¿Son las comisiones muy altas?
| Portada del Número 9 |
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas |
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Autores: Jorge Rojas
La importancia de esta variable resulta de su papel en hacer atractivo al SPP para sus afiliados: si el SPP no es visto por los trabajadores como una alternativa rentable de ahorro, perderá legitimidad y habrá una generalización de mecanismos de evasión y elusión. Para hacer la evaluación que proponemos es necesario, entonces, el seguimiento de las dos variable básicas determinantes de la rentabilidad neta, cuales son la rentabilidad bruta y las comisiones cobradas por las AFP. Esta evaluación se hace más importante si tomamos en cuenta que el SPP es un mecanismo de ahorro forzoso del cual los trabajadores no pueden retirarse si no están contentos con el servicio que reciben, o con el precio que tienen que pagar por tal servicio (las comisiones que pagan). Hemos estimado la rentabilidad neta del SPP utilizado dos métodos. Primero, aplicando cálculo actuarial a la cuenta auténtica de un afiliado a la AFP Profuturo entre noviembre 1993 – noviembre 2002, obteniéndose una rentabilidad neta real negativa de -0.41%. Si aplicamos este cálculo actuarial a una cuenta simulada del SPP, que se genera de un ingreso real fijo y de las tasas de aportación y comisiones promedio cobradas por el SPP, se obtiene para el mismo periodo una rentabilidad neta real algo mayor: 1.35%. Podemos concluir, entonces, que la rentabilidad neta obtenida por el sistema hasta el momento es bastante baja. Sin embargo, estos cálculos están sujetos a la crítica de que, al ser las comisiones un porcentaje del ingreso del afiliado y no del valor del fondo, el costo de la administración de los fondos disminuirá en el mediano y largo plazo, lo que redundaría en un aumento de la rentabilidad neta. Utilizando análisis numérico, se hicieron proyecciones de la rentabilidad neta –para lo cual se debió asumir que se mantendrían constantes el ingreso real del afiliado, la tasa de aportación, la comisión cobrada por las AFP y la rentabilidad bruta del sistema, esta última en 6.09% – cálculos que arrojaron rentabilidades netas proyectadas de 0.68% a 10 años, 3.72% a 20 años, 4.65% a 30 años, y 5.08% a 40 años. Estas rentabilidades, bajas para un sistema de ahorro forzoso, explicarían el poco atractivo que el SPP tiene para los trabajadores, el que la libre desafiliación sea la reivindicación de algunos sindicatos, el que las aportaciones voluntarias al SPP no hayan alcanzado mayor importancia, y que el Sistema Nacional de Pensiones, SNP, haya tenido que ser hecho relativamente más caro de manera artificial, para de ese manera hacer al SPP relativamente más atractivo. Parece claro también que el problema de baja rentabilidad neta está relacionado con las elevadas comisiones cobradas por las AFP. Éstas son mayores a las cobradas por entidades similares en otros países. El SPP peruano está conformado por solo cuatro AFP, que han configurado un oligopolio que dispone de un mercado cautivo, en la medida que no existe un producto sustituto y las contribuciones de los asalariados son obligatorias. Asimismo, esta situación se refleja en una elevada rentabilidad privada de las AFP, la cual aumentó de S/. 89 millones en 1999 a unos S/. 216 millones en el año 2002. Esta rentabilidad colocó a tres de las cuatro AFP entre las 30 empresas más rentables dentro del último ranking de las 300 empresas más grandes del país publicado por CONASEV. Sugerencias de Política Por lo expuesto, una mayor regulación y el fomento de la competencia son necesarios en este sector. Algunos cambios ya han sido propuestos pero, por lo general, se contentan con proponer reformas limitadas. Por ejemplo se planteó cerrar el ingreso de nuevos trabajadores al SNP, simplificar las regulaciones y las excesivas cargas administrativas que se impone al SPP, obligar a las AFP a licitar el seguro de invalidez y sobrevivencia, permitir que los aportes de los afiliados al SPP se deduzcan de su monto imponible, etc. Hasta el momento, no se han considerado reformas más radicales. Un ejemplo de éstas sería hacer que las comisiones cobradas por las AFP dependan de la rentabilidad del fondo que administran. Otro ejemplo sería la implementación de un sistema único, manejado por un consorcio financiero, que garantice la mejor combinación de comisiones cobradas y rentabilidad producida. Yendo en el sentido contrario, podría considerarse la posibilidad de aumentar la competencia en el sector autorizando a los bancos a administrar fondos de pensiones. Si opciones de este tipo no son tomadas en cuenta, habría que examinar la posibilidad de hacer que la afiliación a cualquiera de los sistemas de pensiones sea opcional bajo ciertas condiciones, para que de esta manera éste deje de ser un mercado cautivo. |

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