En los próximos 15 años habrá un envejecimiento de la población peruana
| Portada del Número 7 |
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas |
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Autores: Carlos Aramburú y María Isabel Mendoza
La dinámica geográfica.- La tasa de crecimiento poblacional viene disminuyendo notoriamente desde 1980, de 2,4% a 1,7% anual en el daño 2003. Pese a ese considerable descenso, la población total ha seguido creciendo, de 17,3 millones a principios de 1980 a 27,1 millones en 2003 debido a la inercia poblacional. En el futuro cercano, la población que más crecerá entre 2000-2005 será la adulta de 40 a 59 años, seguida de la de 30-39 años. Como consecuencia, en los próximos 15 años habrá un fuerte envejecimiento de la población. Ante esta perspectiva, es claro que uno de los grandes retos que enfrentará el país en el mediano y largo plazo, será asegurar un sistema de seguridad social capaz de mantener a esta población en proceso de envejecimiento. El crecimiento de la población económicamente activa (PEA) es un factor que debería contribuir al mantenimiento del sistema de seguridad social, sin embargo, se debe tener presente que las altas tasas de informalidad nos enfrentan a una realidad en la cual gran parte de esta masa laboral no realizará contribuciones (aportes formales) a dicho sistema. En el cuadro 1, se presentan algunas proyecciones poblacionales que mostramos a continuación: Diferencias entre los ámbitos urbano y rural.- si bien en los últimos cinco años la población urbana creció casi dos veces más rápido que la rural, no es cierto que en su conjunto, la población rural haya disminuido; sólo crece lentamente. El problema más resaltante desde está perspectiva, es la altísima tasa global de fecundidad (TGF) rural de 5,06 hijos por mujer. La falta de acceso a información sobre planificación familiar en los sectores rurales es un elemento crucial para contrarrestar esta tendencia y debe ser incluida en una estrategia general de política pública de lucha contra la pobreza. Fuerza laboral y empleo.- en el Perú existen tres factores demográficos, que han dado forma a la actual distribución de edades y principales tendencias laborales del país: la ampliación de la brecha entre las tasas de natalidad y mortalidad (o explosión demográfica) que se dio entre las décadas de 1960 y 1980; la incorporación de la mujer en la fuerza laboral; y la redistribución de la población, ante los procesos migratorios, con la respectiva reorganización de los recursos y actividades. La creciente oferta laboral, el estancamiento productivo de los últimos años y los insuficientes niveles de absorción de la mano de obra por parte del sector formal, son los determinantes del desempleo y subempleo existentes. Se estima que en la actualidad 85% de la PEA desempeña trabajos de baja productividad e ingresos (subempleados). A continuación, en el cuadro 7, se presentan algunas proyecciones del mercado laboral. Las transiciones demográficas.- las grandes diferencias entre los grupos de población deben ser consideradas en la formulación de las políticas sociales, puesto que los procesos demográficos son distintos para cada uno. En el nivel departamental, se conjugan distintos niveles de mortalidad infantil, fecundidad y saldos migratorios. Lima, Arequipa, Tumbes, Moquegua y Tacna muestra tasas de mortalidad infantil (TMI) y fecundidad bajas con saldos migratorios positivos, por lo tanto, se les puede considerar ámbitos de mayor desarrollo. En cambio, Ayacucho, Huancavelica, Apurimac, Cajamarca, Puno, Cusco, Huanuco y Loreto presentan indicadores con signos inversos a los anteriores, por lo tanto, se les puede considerar ámbitos de menor desarrollo. También, se pudo confirmar la existencia de una relación lineal y positiva entre la mortalidad infantil y la fecundidad. Por otro lado, la relación entre estas dos variables y el saldo migratorio per capita es negativa, lo cual es coherente con la presunción de que las personas emigran hacia los departamentos que presentan mejores indicadores demográficos y de calidad de vida. Reflexiones finales.- resulta indudable que en los años venideros, las tendencias demográficas representarán un gran desafió para las políticas públicas a ejecutarse. Si bien la tasa de crecimiento poblacional ha venido descendiendo en las últimas décadas y ello comúnmente se asocia a un mayor bienestar económico y social para un país, el legado de sucesos demográficos, se traduce actualmente en una explosión de la fuerza laboral con bajos niveles de productividad, un paulatino envejecimiento de la población y una acentuación de las brechas de los niveles de desarrollo entre regiones. Finalmente, la heterogeneidad de los diferentes ámbitos geográficos y las distintas realidades de las localidades peruanas, posiblemente requerirán reformulaciones y una mejor focalización de la política social para atender las particulares necesidades de cada región. Cabe señalar que una política de Estado de salud reproductiva y planificación familiar, resulta fundamental, especialmente, en las zonas más pobres, donde se presentan los mayores niveles de fecundidad que se terminan traduciendo en un mayor número de pobres y menor calidad de vida para estas zonas. |

Las variables demográficas, influenciadas por la heterogeneidad inherente a los distintos ámbitos geográficos y culturales, resultan clave en la determinación de la realidad social de un país, al asociarse estrechamente a las cifras de pobreza, inequidad, exclusión social y el medio ambiente. En este sentido, poseen especial relevancia, pues en el transcurso de los próximos años, comprender la dinámica poblacional puede ser vital para los formuladores de políticas y el desarrollo del país. El presente articulo, se realizará una breve revisión de la futura situación demográfica del país, con el propósito de incentivar el análisis de esta problemática y, así, contribuir a una adecuada formulación de políticas públicas que considere las características particulares de las diferentes realidades del país.