Los Docentes y los Retos de la Educación para el año 2007
| Portada del Nº 41 |
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas |
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José Rodriguez (PUCP) (1)
Ha pasado más de una década desde que se empezó a montar un sistema de evaluación del rendimiento escolar en el Perú. Hemos aprendido a través de este sistema cosas importantes y dolorosas. Una de ellas es que nuestros estudiantes presentan muy grandes deficiencias en los aprendizajes. Hemos aprendido también que las características familiares contribuyen de manera importante con los aprendizajes. Pero aún no se ha encontrado los aspectos sustantivos de la escuela (incluyendo allí a los docentes) que favorecen los aprendizajes. Esto no quiere decir que la escuela no importa, sino que en las condiciones actuales, y en base a lo que hemos aprendido hasta ahora, la escuela no parece contribuir mucho con los aprendizajes.
Las evaluaciones y las investigaciones relacionadas, sugieren algunas pistas para el diseño de políticas y los programas educativos. El currículo parece ser demasiado amplio, los materiales son inadecuados, y hay poca demanda cognitiva en las tareas escolares, entre otros. Por otro lado, las evaluaciones nacionales del rendimiento escolar han impulsado el desarrollo de nuevas investigaciones que permitirán entender mejor cómo funcionan el sistema educativo y brindarán elementos para la discusión de las políticas educativas. ¿Por qué es relevante recordar lo que hemos aprendido con las evaluaciones de los estudiantes? Pues porque estamos en un contexto en el que se está buscando ampliar el campo de la evaluación a los docentes. Estamos convencidos de que evaluar a los docentes es una condición necesaria y fundamental, mas no suficiente, para impulsar cambios importantes que urge hacer en el sistema educativo. Es imprescindible hacer un diagnóstico (a través de buenas evaluaciones) más preciso de las características de los maestros y su desempeño. ¿Qué debemos aprender y hacer a partir de las evaluaciones a los docentes? Primero, las potencialidades y las deficiencias de los docentes y su labor. Segundo, identificar medidas que contribuyan a mejorar las características y desempeño de los docentes. Así, por ejemplo, la evaluación debería permitir saber cuán adecuada fue la formación inicial (durante los estudios superiores) y la formación en servicio (las capacitaciones), y debería permitir elaborar medidas correctivas si hubiese deficiencias en una, otra o ambas. Las evaluaciones deberían permitir conocer cuán adecuado es el desempeño de los docentes en tanto contribuyen, o no, con los aprendizajes de los alumnos. En el caso de las recientes pruebas a los docentes, el MINEDU ha enfatizado que estas no tienen un carácter punitivo sino, más bien, informativo y formativo. Sin embargo, más temprano que tarde un buen sistema de evaluación debe contribuir a retener solamente a los mejores docentes que contribuyen efectivamente con las metas que el sistema educativo se ha trazado para nuestras nuevas generaciones. ¿Es esto punitivo? Seguramente lo es, pero sus costos serán menores que mantener a las nuevas generaciones privadas de las habilidades y capacidades necesarias para desempeñarse en el mundo actual. Recordemos que los aprendizajes de los estudiantes son la única y principal razón de ser del sistema educativo.
[1] Profesor de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
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