La descentralización de mudanza
| Portada del número 42 |
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas |
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Ricardo Vergara (SASE) (1)
Cuando se produjo el fracaso de los referéndums convocados para crear las regiones, el imaginario político consideró que la causa de este resultado había sido la incompetencia del Consejo Nacional de Descentralización. En otras palabras, que ninguna cosa de fondo merecía ser replanteada cuando en verdad la experiencia había mostrado que el objetivo de un país federalizado era una fantasía de la clase política que no se correspondía con la efectiva ausencia de las comunidades políticas regionales.
Entrampados en esta contradicción que amalgama los procesos de regionalización y descentralización, se desperdicia ahora la oportunidad para definir un objetivo concreto y realista que oriente el accionar político descentralizador hasta que el calendario establecido nos enfrente nuevamente a la constitución de las regiones. Separemos los procesos de regionalización y descentralización. Y para hacer esto, comprendamos de una buena vez que el fortalecimiento de los gobiernos departamentales no conduce hacia la formación de las regiones sino, por el contrario, hacia la consolidación de instancias gubernamentales transitorias e insuficientemente sucedáneas. Si los departamentos se negaron a integrarse en regiones fue por razones que debemos aceptar, no se deben fortalecer instituciones que por definición deben desaparecer y durante este gobierno debe ponerse el acento en el fortalecimiento de los gobiernos locales. Plantearse como una tarea importante la puesta en marcha de una región piloto es persistir en la idea de que las comunidades políticas se inventan y que bastará resolver los problemas técnicos de la implementación para que se cristalicen equivalentes del país vasco en España o de Québec en el Canadá. En el Perú, donde las comunidades lingüísticas no generan territorios regionales, la tarea más importante en la marcha histórica hacia la constitución de las regiones es el fortalecimiento de los mercados regionales que surge del desarrollo y la integración mercantil de las ciudades y para conseguir esto, los instrumentos claves son el paso del tiempo, los gobiernos locales y las carreteras. Aunque, sería un buen comienzo de la regionalización que los distritos y provincias que pertenecen insensatamente a provincias y departamentos con los que no tienen nada que hacer, puedan voluntariamente cambiar esa pertenencia (2) Tomar iniciativas de este tipo corresponde al aparato político legislativo, ergo multipartidario; no a una instancia ejecutiva que comande el proceso aunque esta pueda ser útil para respaldar las iniciativas parlamentarias del partido en el gobierno. Para este tipo de tareas resulta mejor un promotor político de iniciativas legislativas como es la PCM antes que un súper ministerio de la descentralización, supuestamente capaz de imponer a los otros ministros planes que pocos leen y nadie quiere implementar.
[1] Seguimiento Análisis y Evaluación para el Desarrollo, centro asociado al CIES |
