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Educación superior en el Perú: rentabilidad incierta y poco conocida

 
Portada del número 45
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas

Gustavo Yamada  y María Cárdenas (1) - CIUP (2) 

 
En las últimas décadas, el número de profesionales que ingresa cada año al mercado laboral peruano se ha multiplicado 65 veces. La tasa de crecimiento registrada en este período es de 10% promedio anual. Lamentablemente, muchos de estos graduados habrían acabado frustrándose laboralmente porque las oportunidades de trabajo profesional en el Perú no habrían podido crecer a un ritmo de 10% anual en las últimas cuatro décadas. La imagen temible del profesional taxista o abiertamente desempleado o que gana muy poco en su propia especialidad causa mucha preocupación.

La definición estándar de retornos a la educación en la literatura económica es el ingreso adicional que una persona recibe una vez insertada en el mercado laboral por cada año o nivel adicional de educación que invirtió en su juventud. Dado el énfasis en esta investigación sobre la educación superior universitaria y no universitaria, interesará fundamentalmente el ingreso adicional recibido por haber cursado el nivel de educación superior comparado con el ingreso recibido por tener solo educación secundaria. Por tanto, la contraparte en el nivel académico de la temida imagen del profesional subempleado o desempleado sería que los retornos a la educación superior son bastante bajos o hasta negativos, y que han ido decreciendo como producto de una insuficiente absorción de profesionales por el mercado laboral peruano.

Si se evalúan los niveles más recientes de retornos con los iniciales, existen tendencias importantes. En primer lugar, el retorno a la educación primaria ha disminuido (se ubica en 5,6% para la primaria incompleta y 3,8% para la primaria completa en el año 2004). Es más notorio aún que el retorno a la educación secundaria se ha reducido a la mitad de los niveles que mostraba en la década de 1980 (5,1% para la secundaria incompleta y 6,3% para la secundaria completa en 2004). El retorno a la educación superior no universitaria parece haber disminuido también, aunque moderadamente (se ubica en 10,8% en 2004); mientras que es claro el incremento de los retornos a la educación universitaria, en cerca de 50%, respecto de la década de 1980 (se sitúan en 17,3% en el año 2004). Por ello, la fotografía final del año 2004 muestra una fuerte convexidad de los retornos que imprime unos rendimientos adicionales crecientes para los niveles de educación superior no universitaria y universitaria.

En cuanto a los retornos por niveles, las caídas más fuertes suceden en los niveles de educación básica (primaria y secundaria), que pierden en promedio dos terceras partes de sus retornos; mientras que en el caso de la educación superior, la reducción de los retornos oscila alrededor de un quinto. De esta manera, la brecha entre la educación universitaria y secundaria crece significativamente: de 2,7 veces a 5,0 veces. Por su parte, la ventaja de la educación universitaria por sobre la superior no universitaria crece de 60% a 92%.

Si se estima la tasa de rentabilidad neta privada y social de la educación superior para el año 2004, para lo cual se incluyen todos los costos implicados en la educación, tanto privada (por ejemplo, pensiones) como pública (por ejemplo, presupuesto per cápita). Estas estimaciones de rentabilidad se realizan mediante la tasa interna de retorno (TIR), que proviene del campo de las finanzas.

La TIR con coeficientes ajustados de Heckman en el año 2004 para un profesional que culminó sus estudios en una universidad pública se estima en 14,7% en términos reales, rentabilidad que supera a las mejores alternativas de inversión financiera en el país. La TIR para el caso del profesional que estudió en una universidad privada se calcula en 12,2%, nivel menor al anterior por el desembolso de recursos realizados para financiar la educación privada. En el caso de la educación superior no universitaria, las rentabilidades se reducen significativamente, tanto para los estudios en institutos públicos (6,4%) como en los privados, y en este último caso llega a ser cercana a cero (1,2%). Este último resultado es una clara señal de alarma para la inmensa cantidad de jóvenes que ingresan año tras año en los institutos superiores tecnológicos privados de dudosa calidad y pertinencia.

Las TIR se pueden ajustar para el caso de las instituciones públicas y, de esta manera, reflejar la rentabilidad desde el punto de vista social o del Estado, incluyendo los presupuestos públicos promedio otorgados por alumno dentro de los costos. Se observa que en el nivel global, la TIR de las carreras universitarias desde el punto de vista del Estado disminuye a 12%, nivel que sigue siendo muy competitivo en términos del uso de los recursos escasos del Estado en inversiones altamente productivas. En cambio, la inversión que realiza el sector público en institutos superiores no universitarios tiene una rentabilidad social (5,5%) que es claramente insuficiente en comparación con inversiones más rentables en otros sectores.

El promedio de ingresos mensuales netos autoreportados de las 21 profesiones identificadas es de 2.438 soles mensuales. Con la información disponible se elaboró un ranquin de carreras según las remuneraciones. La ingeniería civil es la profesión mejor remunerada, con un promedio de 4.079 soles mensuales, lo que supera en 81% a la remuneración profesional promedio. Le siguen los economistas con 3.711 soles mensuales promedio, los administradores de empresas con 3.600 soles, los profesionales de informática con 3.322 soles y los demás ingenieros con 3.204 soles mensuales. En la peor situación y con un ingreso menor a los 1.000 soles se encuentran los profesores de educación pública primaria (754 soles) y secundaria (731 soles). Las profesiones en este grupo obtienen menos de la mitad de la remuneración promedio profesional en el Perú.

En el caso de las profesiones no universitarias o carreras técnicas, el promedio de las 10 profesiones reportadas es de 1.104 soles. Entre las carreras mejor remuneradas tenemos: técnicos en administración, que obtienen una media mensual de 1.644 soles; los cajeros y cobradores de ventanilla, que ganan 1.397 soles, los agentes técnicos de ventas, que perciben 1.292 soles y los empleados administrativos, que en general obtienen 1.276 soles mensuales. Por otro lado, la carrera no universitaria peor remunerada le corresponde al personal de enfermería de nivel medio, con 679 soles mensuales.

Recomendaciones de política

Una buena parte de los doscientos mil jóvenes que cursan carreras técnicas está siendo virtualmente "estafada" por cientos de institutos tecnológicos que ofrecen especializaciones de moda, pero sin mayor retribución efectiva en el mercado laboral. Se debería exigir a todos los centros de educación superior información verificable acerca del destino laboral de sus graduados, con el fin de mejorar la toma de decisiones de los jóvenes y sus familias en costosas inversiones educativas a mediano plazo.

Por razones de eficiencia económica y equidad social, el Estado peruano necesita apostar por una mayor información en el mercado de educación superior para que los jóvenes y sus padres de familia tomen mejores decisiones en cuanto al tipo de educación superior y la carrera especifica escogida. Una primera medida al alcance de la mano y relativamente económica sería incluir en las encuestas nacionales de hogares, de ahora en adelante y de manera permanente, una pregunta acerca de la profesión específica estudiada (adicional a las preguntas sobre el máximo nivel educativo alcanzado) para realizar un adecuado empate con la profesión efectivamente desempeñada en el mercado laboral.

De hecho, en vista del nivel de desinformación existente, una medida urgente sería la realización de una mega-encuesta (que se puede actualizar cada tres años) o la inclusión de las preguntas pertinentes en el próximo censo nacional, para obtener información de los ingresos esperados por carrera y universidad o instituto y que se pueda difundir masivamente, por medio de páginas amigables de Internet, a los jóvenes y la sociedad en su conjunto.

 

[1] Investigador principal y Asistente de Investigación del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP).
[2] Resumen del artículo del mismo nombre publicado en la revista Economía y Sociedad No. 63, abril 2007.

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