El primer año de García II: la reforma fiscal pendiente
| Portada del número 45 |
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas |
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Elmer Cuba (Macroconsult) (1)
Totalmente diferente -hasta ahora- del primer periodo 1985-2000. Mientras que hace 20 años nos salimos de los mercados de capitales ahora buscamos el grado de inversión. Mientras soportábamos un déficit fiscal de más de 10% del PBI, ahora los hemos cerrado -con ayuda del boom de los términos de intercambio- y nos preparamos para prepagar la deuda pública externa.
En el plano macroeconómico, el segundo gobierno del Presidente García -por un problema de credibilidad- ha tenido que seguir -afortunadamente para el país- sanas políticas monetarias y fiscales. Ello se ha reflejado en la elección de autoridades sensatas en el manejo económico. En el futuro, el BCRP no preocupa, dada su autonomía y restricciones gracias a su Ley Orgánica. Sin embargo, en el MEF no siempre puede estar un ministro profesional de la economía. Un gabinete populista y un partido postergado pueden jugar en contra en la segunda parte del gobierno. La economía peruana presenta un dinamismo casi sin precedentes. Incluso con un choque externo negativo, está preparada para soportarlo y salir adelante. Las llamadas fuerzas del mercado están liberadas y se reflejan en las decisiones de inversión y consumo. La elevada posición de reservas internacionales y CD BCRP son un seguro para atenuar presiones cambiarias y monetarias en casos de choques externos negativos. Por el lado fiscal, es mucho lo que todavía se espera. La reforma tributaria tiene que ver con alterar algunos impuestos selectivos sin fundamento, con diseñar un impuesto a la renta que favorezca la reinversión y con llevar la tributación a la agricultura y servicios, así como a las pymes. El gasto debe ser por resultados y la inversión debe continuar siendo evaluada con criterios técnicos. Los inesperados y transitorios ingresos fiscales adicionales debidos al boom de los precios de los minerales han hecho pensar en el mejor destino de los mismos: pagar la deuda pública (de pasada apoyamos al tipo de cambio) y gastar en inversión que tenga efectos permanentes: infraestructura, nutrición y educación. Mientras aumentamos la base tributaria que pueda enfrentar estos gastos en el futuro. Justamente mientras en el MEF se esforzaban en mejorar el manejo de los pasivos públicos, tocaban vientos populistas que nos hacían acordar de tiempos peores. ¿Nos tumbamos el SNIP a cambio de la gobernabilidad? No todos los problemas y reclamos regionales vienen por los proyectos de inversión. No todos los proyectos de inversión están -en buena hora- estancados por no tener viabilidad económica. La falta de capacidades para la ejecución masiva de obras es también un problema no resuelto. Finalmente, la parte fiscal tiene su extensión en el gasto social. ¿conversa el MEF con el Ministerio de la Mujer?. ¿quiénes diseñan las políticas sociales? ¿se discuten en foros abiertos como ocurre con lasa audiencias públicas de las agencias reguladoras? ¿se publican los resultados de las evaluaciones de impacto? ¿existen estas evaluaciones? ¿se replican las buenas experiencias, se mejoran las malas, se las eliminan? Creo que estos deben ser los temas "fiscales" de los próximos cuatro años.
[1] Economista principal de Macroconsult.
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