El Riesgo Potencial Epidémico frente a un desastre
| Portada del número 49 |
Cies: Nuevos conocimientos para mejores políticas |
Mónica Pun Chinarro
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El enfrentar una situación inesperada como el terremoto del pasado 15 de agosto en Pisco, Chincha, Ica y Cañete, ha puesto en evidencia la vulnerabilidad no solo de las poblaciones ante el riesgo de adquirir una enfermedad, sino también la limitada capacidad de los servicios de salud de responder oportunamente a la demanda de atención que reclama la población afectada.
Cuando ocurre un desastre de esta magnitud, el conducir y articular la respuesta de los diferentes sectores es una tarea difícil, sobre todo en un país como el nuestro donde los roles y funciones de articulación entre el Estado, la Municipalidad, Defensa Nacional, Sociedad Civil etc. todavía no son lo suficientemente fuertes que garanticen un trabajo en equipo de manera fluida. Si analizamos uno de los aspectos como el riesgo de enfermar de la población afectada, tendríamos que enfatizar que el riesgo de adquirir enfermedades transmisibles en las comunidades afectadas por un desastre, es proporcional al grado de endemicidad; eso significa que no suele haber riesgo de determinada enfermedad cuando el microorganismo que la causa no está presente de antemano, sin embargo es posible que nuevos agentes pueden ser introducidos por personas, alimentos, agua, carga etc., que han venido desde diferentes partes del mundo hacia la zona afectada por el desastre. Según la información de Vigilancia Epidemiológica de los distritos de Chincha, Pisco e Ica de los últimos 5 años, y por las consecuencias del sismo, podemos señalar algunos determinantes del Riesgo Potencial Epidémico que se expresan en: " Cambios en la morbilidad preexistente ( no hay malaria, dengue, ni bartonelosis en el área afectada, pero puede ingresar una nueva enfermedad) Por estas razones es necesario establecer un Sistema de Vigilancia Epidemiológica Con Posteridad a un Desastre con el objetivo de evaluar la magnitud y tendencia según daños trazadores y detectar precozmente brotes epidémicos para adecuar la respuesta de prevención y control. Después de 17 días del terremoto, según la vigilancia epidemiológica de daños trazadores continua siendo en primer lugar las infecciones respiratorias agudas constituyendo alrededor del 49.5% (IRAS no Neumonía) de la demanda de atención diaria tanto de los establecimientos de salud como de las brigadas de atención, la incidencia de formas graves de IRA es mínima y dentro de lo esperado en condiciones usuales.
En segundo lugar se encuentran las atenciones por lesiones (causas externas 9.5%) están disminuyendo rápidamente después de las primeras 48 horas de atención, sin embargo observamos que la tendencia de las enfermedades de la piel y de los trastornos psicológicos se están incrementando día a día y corresponden al 5.3% y 4.3% del total de las atenciones a la fecha respectivamente. La zona afectada no tiene riesgo para la aparición de malaria, dengue o cólera, por no existir actividad endémica ni epidémica previa en la Región. No hay ninguna evidencia de actividad epidémica de ninguna enfermedad. |
