Propuestas para una política de Salud 2001-2006
Presentación
Durante la década de los noventa, el Estado careció de una estrategia social clara. Los programas sociales, muchas veces creados y multiplicados sobre la base de criterios políticos y por lo general subordinados a la política económica, no se inscribieron dentro de una propuesta de política social coherente y articulada. Es necesario desterrar esa práctica, y el Estado debe retomar su tarea de planificar una política social que tenga como objetivos centrales el desarrollo humano, la ampliación de capacidades y la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos y la de niñas y niños.
La tarea de la planificación social es aún más importante en el contexto latinoamericano. La región atraviesa una situación de estancamiento, en la cual se cuestionan los viejos paradigmas sobre crecimiento y desarrollo. Nos enfrentamos al reto de lograr un crecimiento económico sostenido con equidad para la presente década, dando prioridad a las políticas de educación y salud, así como las de fomento de una mejor calidad del empleo, sin generar inflación ni déficit fiscal.
En este contexto, el reto principal de las políticas sociales será construir un Estado al servicio de todos los ciudadanos y que garantice el acceso a los bienes y servicios básicos sin ningún tipo de discriminación. Para conseguir este objetivo, resulta vital que de manera simultánea se desarrollen las capacidades de la población en un marco de justicia social. Será fundamental el rol de las políticas orientadas al campo laboral, en la medida que se propicie las condiciones para generar empleo de calidad. El desafío principal de los responsables de las políticas sociales será entonces legitimar la aplicación de las mismas, tanto en el ámbito gubernamental como entre la población.
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