#PeruDebate: Hasta 155 horas de vida perdidas al año en el tráfico. Lima, Arequipa y Trujillo lideran los peores índices de congestión a nivel mundial
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Las pérdidas económicas asociadas a la congestión vehicular en Lima, producto de menores niveles de productividad y afectaciones a la salud, alcanzan el 2% del PBI anual.
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La alta tolerancia a la informalidad ha generado que el 39% de los vehículos que ofrecen transporte público en Arequipa sean informales , mientras que en Trujillo el 70% de los dueños de vehículos operan sin ser socios de las empresas.
Lima, 16 de abril de 2026.- En medio de un contexto desafiante por la polarización institucional y la próxima contienda electoral, la crisis de movilidad urbana se ha consolidado como un freno directo a la competitividad del país. El modelo tradicional, que prioriza el vehículo privado y perpetúa un transporte público fragmentado e inseguro, ha colapsado, obligando a los ciudadanos a perder cientos de horas al año en el tráfico y exponiéndose a los ataques de la criminalidad.
Para analizar esta problemática de manera estructural, se presenta la investigación «Modernización del transporte para avanzar hacia ciudades más productivas e inclusivas en el Perú» , elaborada por Felipe Targa, Jose Uzuriaga y Cecilia Escalante, especialistas del Grupo Banco Mundial.
Este documento de política se elaboró en el marco del proyecto “Perú Debate 2026: propuestas hacia un mejor gobierno”, impulsado por el Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES) en alianza con el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP), el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), el Instituto Peruano de Economía (IPE) y la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP.
Los hallazgos del diagnóstico exponen la severidad de la ineficiencia vial: Lima, Arequipa y Trujillo se ubican entre las ciudades con peores indicadores a nivel mundial, registrando pérdidas de 155, 125 y 102 horas por viajero al año, respectivamente. Esta paralización se agrava por un modelo de gobernanza deficiente, donde el transporte público carece de prioridad en el tránsito, compite en condiciones de tráfico mixto sin carriles segregados efectivos y opera bajo esquemas de permisos precarios.
EL IMPACTO SOCIAL DE LA CRISIS
El estudio subraya que la crisis trasciende lo económico. La falta de seguridad ciudadana es alarmante: el 83% de personas en Lima Metropolitana y el 70% a nivel nacional (áreas urbanas) manifiestan sentirse inseguras en el transporte público, situación exacerbada por la creciente ola de denuncias por extorsión contra los operadores. Por su parte, la ausencia de renovación vehicular ha mantenido una flota envejecida que genera altos índices de contaminación sonora y del aire, mientras la siniestralidad mortal en regiones como Cusco y Piura supera los promedios de varios países de Latinoamérica.
Para transformar el sistema, las recomendaciones de política pública de los autores piden consolidar la planificación del transporte urbano en las ciudades del país. Además, señalan la necesidad de un cambio de paradigma financiero, y sugieren formular e implementar una Política Nacional de Subsidios que financie las operaciones y la infraestructura del transporte concesionado formal, abandonando la expectativa de que los sistemas deben sostenerse exclusivamente mediante el cobro de pasajes.
Adicionalmente, instan a los gobiernos a otorgar ventajas operativas al transporte público mediante la habilitación de carriles exclusivos o preferenciales, a desplegar redes de fiscalización electrónica articuladas a centros de control de tránsito inteligentes, a priorizar inversiones en infraestructura ciclista segura, y a promover la electromovilidad retirando de las pistas las unidades formales de más de 15 años de antigüedad.
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